Francia desplegó unos 70.000 policías y gendarmes en todo el territorio ante una nueva jornada de movilizaciones contra el encarecimiento de la vida y el deterioro de los servicios públicos. Según informó Canal 26, el operativo busca prevenir episodios violentos y saqueos durante la noche de Halloween, en un contexto de alta tensión social.
El Gobierno de Emmanuel Macron dispuso un dispositivo que incluye unidades de élite, drones, helicópteros, vehículos blindados y brigadas ecuestres y caninas. De acuerdo con Clarín, es la primera vez que se incorporan drones en un operativo de este tipo. Las fuerzas de seguridad mantendrán la vigilancia durante toda la jornada, con especial atención desde las 20, cuando se prevén convocatorias a manifestaciones violentas difundidas en redes sociales.
Alertas por mensajes violentos y restricciones
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, advirtió que algunos mensajes detectados llaman a una “revolución” y promueven saqueos y enfrentamientos. También señaló que circulan invitaciones para asistir disfrazados de Halloween a las concentraciones. Por ese motivo, las autoridades anunciaron la prohibición de las reuniones de ese tipo y del uso de máscaras para ocultar el rostro en los espacios públicos.
A24 indicó que están previstas unas 150 manifestaciones en todo el país, y que las autoridades temen que se repitan los saqueos y ataques a comercios registrados en las últimas semanas. Por su parte, Los Andes señaló que París es escenario de la tercera jornada consecutiva de movilizaciones. Las estimaciones de Clarín indican que en la capital podrían congregarse entre 100.000 y 150.000 personas.
El antecedente del 17 de octubre
La preocupación oficial se relaciona con los episodios del 17 de octubre, durante la primera jornada de protestas. En esa fecha, grupos violentos incendiaron edificios públicos y protagonizaron saqueos en unos 3.000 comercios de distintas ciudades, entre ellas París, Lyon y Marsella. Los incidentes también alcanzaron edificios institucionales, como los ayuntamientos de Limoges y Marsella y la oficina de turismo de Lyon.
Las movilizaciones de aquel día reunieron a unas 550.000 personas según las cifras policiales, y a 800.000 de acuerdo con la Confederación General del Trabajo (CGT). Tras los enfrentamientos, Nuñez presentó su renuncia, aunque Macron decidió rechazarla. El propio ministro había reconocido que las fuerzas de seguridad perdieron el control en algunas ciudades.
La segunda convocatoria, realizada el 24 de octubre, tuvo menos episodios de violencia tras el refuerzo policial y las restricciones impuestas a las manifestaciones en los centros urbanos. Aun así, reunió entre 410.000 y 800.000 participantes, según las estimaciones oficiales y sindicales.
Conflicto por el recorrido de las marchas
Para este sábado, las autoridades delimitaron las zonas habilitadas para las concentraciones con el objetivo de impedir que las movilizaciones ingresen a los centros de las principales ciudades. La medida generó nuevos cruces con los sindicatos y con los llamados chalecos amarillos, que cuestionan las restricciones por considerar que limitan el derecho a manifestarse.
En París, la CGT había solicitado una marcha entre las plazas de la Bastilla y Nación. La prefectura propuso un recorrido alternativo por una zona periférica, pero un tribunal administrativo autorizó el viernes por la noche el paso por la plaza de la Bastilla. Según se informó, el Gobierno anunció que apelará la decisión ante el Consejo de Estado. Los chalecos amarillos también pidieron concentrarse frente a la Asamblea Nacional y terminar la movilización en la plaza de la Concordia, cerca del Palacio del Elíseo, pero las autoridades rechazaron esa posibilidad por motivos de seguridad.
Reclamos sociales y efectos en el transporte
Las protestas reúnen a sindicatos, organizaciones estudiantiles y chalecos amarillos, que cuestionan el aumento del costo de vida y el deterioro de los servicios públicos. También se sumaron estudiantes de secundaria, en un escenario de tensión política y social a seis meses de las elecciones presidenciales.
Otro foco de conflicto es el accionar de las fuerzas de seguridad. Estudiantes y sindicatos reclaman que se deje de utilizar determinado armamento para dispersar las concentraciones, como las granadas de dispersión, que según las fuentes provocaron mutilaciones a varios manifestantes. Nuñez defendió su uso y sostuvo que son necesarias para contener a los grupos radicales.
El operativo también tendrá consecuencias en el transporte de la capital francesa. Más de 40 estaciones de metro permanecerán cerradas y habrá modificaciones en los servicios de tranvía. El Gobierno busca evitar que se repitan los incidentes del 17 de octubre y mantiene la alerta ante los llamados a cometer saqueos y disturbios durante la noche de Halloween.







