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Polémica por la Marcha del Orgullo y la visita del Papa
Política
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Polémica por la Marcha del Orgullo y la visita del Papa

El gobierno porteño prohibió eventos masivos entre el 6 y el 13 de noviembre por la llegada de León XIV. Pero el 7 estaba prevista la convocatoria LGBT+. La comunidad se encuentra dividida entre quienes insisten en movilizar ese día y los que consideran estratégico aceptar un cambio de fecha.

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El Gobierno porteño dispuso que no autorizará concentraciones masivas en el ámbito de la ciudad entre el 6 y el 13 de noviembre por la visita del papa León XIV en el país, con el argumento de la complejidad logística y los operativos de seguridad. El período comprende una fecha ya anunciada con anticipación: el 7 de noviembre, el día de la Marcha del Orgullo. La Comisión Organizadora adujo que ya existen múltiples compromisos acordados: anunció que mantendrá la convocatoria y no aceptará la postergación que reclama la Ciudad. De todos modos, la resolución oficial abrió el debate en el seno de la comunidad LGBT+ entre quienes quieren marchar ese día a toda costa y los que proponen prudencia y aceptan un cambio de fecha.

En realidad, la controversia alrededor del 7 de noviembre lleva más de un mes: arrancó poco después de que el 5 de agosto el Vaticano confirmara las fechas en las que el Papa estaría en la Argentina.

Para ese entonces, el día de la Marcha del Orgullo ya estaba definido y autorizado por la ciudad de Buenos Aires. Pero apareció la visita papal y todo se complicó.

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El Gobierno porteño pidió entonces a la Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo (COMO) una postergación de la celebración. Señaló que existían razones de organización y de seguridad vinculados a los actos que protagonizará León XIV. La marcha prevista para el 7 de noviembre es el día anterior a la llegada del Papa, que tendrá un recorrido por la misma zona: irá al Centro Cultural Kirchner y luego a la Casa Rosada.

La fecha ofrecida por las autoridades porteñas a la COMO fue el sábado 21 de noviembre, dos semanas después. El sábado 14 fue descartado porque se celebra la Noche de los Museos, dos eventos masivos que es preferible no sumar. En rigor, uno y otro evento ya se superpusieron en algunas oportunidades anteriores, pero este año la Ciudad busca darle una impronta particular, por lo que se insistió en que la fecha del Orgullo fuera el 21.

Pero la COMO no aceptó y ratificó que la fecha es “inamovible”. Después de varias reuniones, publicó una carta para ratificar la fecha del 7 de noviembre.

Las más de 60 organizaciones que integran el espacio explicaron que una modificación del cronograma a esta altura genera un ”daño irrecuperable en la logística federal, dado que miles de activistas y delegaciones de todo el país ya cuentan con pasajes y reservas en la Capital". Asimismo, señalaron que la fecha es “potestad exclusiva de la sociedad civil organizada” y que la llegada del Pontífice está prevista para el día posterior a la marcha, por lo que “resulta plenamente factible coordinar ambos esquemas con la debida voluntad política”.

Así, exigieron la “reapertura inmediata de las mesas de trabajo técnico para garantizar los cortes de tránsito, la asistencia sanitaria y la infraestructura del trayecto que unirá la Plaza de Mayo con el Congreso de la Nación”.

Bajo la consigna central “cuando el odio avanza, el Orgullo en las calles es resistencia”, las agrupaciones llamaron a mantener firme la convocatoria del 7 de noviembre y sostuvieron que “la movilización socio-cultural más importante de la diversidad en el país no puede ser invisibilizada ni postergada por razones de agenda protocolar”.

Ante la postura de la COMO, el Gobierno porteño avanzó por su cuenta y el jueves pasado emitió una resolución conjunta entre las secretarías de Mantenimiento Urbano, Transporte y Seguridad para establecer que durante el período comprendido entre el 6 y el 13 de noviembre --es decir, dos días antes de la llegada del Papa y dos días después-- no se autorizará “la realización de eventos, diversiones o actos en el espacio público de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”. Obviamente quedan exceptuados los que se realicen en función de la visita papal.

Esta disposición publicada en el Boletín Oficial de la Ciudad disparó la controversia en la comunidad LGBT+, sobre todo en el ámbito de las redes sociales.

Aunque todos se posicionen contra una Iglesia que históricamente avasalló sus derechos, un grupo se mantiene más intransigente respecto de mantener la fecha prevista del 7 de noviembre, pero otro aduce razones estratégicas y políticas para aceptar la postergación: la llegada del Papa fijará allí la atención mediática y los habituales apoyos políticos también estarán en otra sintonía. Y observa que no hay razones homofóbicas en el pedido de postergación, sino cuestiones operativas y sobre todo de seguridad propias de la presencia de un jefe de Estado extranjero. Hay también quienes recuerdan que el año pasado la fecha se modificó para que no coincidiera con el Día de la Cultura Afro.

La Ciudad, en tanto, ratificó que una eventual movilización por el Orgullo el 7 de noviembre no contará con el apoyo de infraestructura a la que está obligada por ley, que incluye escenario, seguridad e higiene, entre otras cuestiones operativas.

Así, la fecha del Orgullo 2026 sigue siendo un motivo de controversia: el final no está definido. Las negociaciones entre el Gobierno porteño y la COMO están estancadas y se evalúa la mediación de la Defensoría del Pueblo para zanjar la situación.

Sección:Política

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ANTENA OCHO
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