Cinco médicos del Centro de Salud fueron imputados por el delito de homicidio culposo por presunta mala praxis médica, tras la muerte de un paciente de 57 años que, según la investigación, debía ser sometido a una cirugía de urgencia y fue dado de alta sin ser intervenido.
La víctima fue identificada como Francisco Molina, docente, padre de tres hijos y próximo a convertirse en abuelo. Su fallecimiento ocurrió en febrero de 2025, apenas cinco días después de haber comenzado con un cuadro abdominal que derivó en una tragedia que hoy investiga la Justicia.
Según la acusación, Molina había sido diagnosticado inicialmente con una hernia supraumbilical en el Hospital Avellaneda. Allí se determinó que necesitaba una cirugía y, ante el agravamiento de su cuadro, fue derivado de urgencia al Centro de Salud.
"Fuimos en una ambulancia con la sirena prendida. La situación era urgente", recordó Andrés Molina, hijo de la víctima.
Sin embargo, de acuerdo con la denuncia, al llegar al Centro de Salud no fue ingresado a quirófano, como estaba indicado. En cambio, habría recibido una maniobra de reducción manual, medicación para aliviar el dolor y posteriormente el alta médica.
"Creíamos que lo estaban operando. Nunca imaginamos que lo tenían sentado en una silla, con suero, muriéndose de dolor", expresó su hijo.
Horas después, una vez en su domicilio, el cuadro se agravó. Molina regresó de urgencia al Hospital Avellaneda, donde sufrió dos paros cardiorrespiratorios y finalmente falleció.
Sospechas de encubrimiento
Durante la investigación surgió otro elemento que agravó el caso: el formulario de derivación que indicaba la necesidad de cirugía urgente desapareció.
Cuando la Fiscalía solicitó ese documento al Centro de Salud, desde el hospital respondieron que “no se cuenta con el formulario de derivación”, lo que motivó la apertura de una causa paralela por presunto encubrimiento, luego unificada con la causa principal.
Los cinco imputados
Tras el avance de la investigación, el fiscal imputó a Adrián Orlando Rojas, Agustina de Lourdes Suárez, Julieta Mena, Martín Isaías Brito y Jorge Gustavo Salomón, quienes podrían enfrentar penas de hasta cinco años de prisión si se comprueba su responsabilidad.
Según la querella, una junta médica concluyó que:
la derivación desde el Hospital Avellaneda fue correcta;
en el Centro de Salud no se respetaron los protocolos médicos vigentes;
el tratamiento aplicado no fue acorde al cuadro clínico del paciente;
y que el alta médica “no era justificada ni prudente”.
Además, el informe determinó que la causa de muerte fue un shock relacionado con un abdomen agudo quirúrgico por una hernia umbilical estrangulada.
"No queremos plata. Lo único que queremos no va a volver, que es mi papá. Hicimos esto para que no le pase a nadie más", sostuvo Andrés Molina.
El caso genera fuerte impacto, ya que podría convertirse en uno de los procesos judiciales por mala praxis médica más relevantes de los últimos años. TdN







