El crucero MV Hondius, escenario de un brote de hantavirus que mantiene en alerta a autoridades sanitarias internacionales, partió desde Cabo Verde rumbo a las Islas Canarias, donde será recibido bajo un amplio protocolo de control epidemiológico coordinado entre el Gobierno de España y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La embarcación, que había iniciado su travesía en Ushuaia y recorrió distintos puntos del Atlántico Sur y la Antártida, permanece bajo seguimiento sanitario desde hace varios días luego de que se confirmaran múltiples contagios a bordo y la muerte de tres pasajeros. Las autoridades también investigan otros casos sospechosos relacionados con el virus.
El barco permaneció aislado frente a las costas de Praia, en Cabo Verde, mientras expertos evaluaban la situación epidemiológica y definían el destino final del crucero. Finalmente, tras negociaciones entre España, la OMS y organismos europeos de salud, se autorizó el traslado hacia Tenerife, donde el operativo sanitario incluirá controles médicos, evaluaciones clínicas y eventuales cuarentenas para pasajeros y tripulantes.
Según informó el Ministerio del Interior español, los pasajeros permanecerán dentro del barco hasta el arribo de vuelos especiales destinados a la repatriación de ciudadanos europeos y extranjeros. En el caso de los pasajeros españoles, se prevé su traslado al Hospital Militar Gómez Ulla, en Madrid, donde serán sometidos a seguimiento epidemiológico preventivo.
En paralelo, algunos pacientes con síntomas graves ya fueron evacuados hacia Países Bajos y otros centros médicos europeos. El objetivo de las autoridades sanitarias es evitar nuevos contagios y monitorear especialmente a quienes mantuvieron contacto estrecho con las personas infectadas.
La principal hipótesis que manejan los especialistas apunta a que el contagio inicial se habría producido en tierra firme, posiblemente durante escalas realizadas en Sudamérica antes de que el virus comenzara a circular dentro del crucero. Sin embargo, los investigadores tampoco descartan episodios de transmisión entre personas, una característica poco frecuente pero posible en determinadas variantes del hantavirus presentes en la región andina.
La situación generó tensión política en España, especialmente en las Islas Canarias, donde algunos funcionarios regionales expresaron reparos sobre el desembarco del barco por temor a riesgos sanitarios para la población local. Aun así, el Gobierno central defendió la decisión argumentando razones humanitarias y obligaciones internacionales en materia de asistencia marítima y sanitaria.
Mientras el crucero continúa navegando hacia Tenerife, la OMS y las autoridades sanitarias europeas mantienen activa la investigación para determinar el origen exacto del brote y rastrear posibles contactos estrechos de los pasajeros que desembarcaron en escalas anteriores del viaje.
