La crisis energética encendió una fuerte alarma en Tucumán luego de que distintos sectores industriales advirtieran sobre el riesgo de una paralización de las actividades productivas por posibles cortes de gas natural durante el invierno.
La preocupación se profundizó este lunes tras una serie de reuniones entre representantes de la Unión Industrial de Tucumán, el Centro Azucarero Regional de Tucumán y la Asociación Citrícola del Noroeste Argentino con autoridades de Naturgy NOA.
Según denunciaron las entidades empresarias, la reducción en el flujo de gas hacia el NOA impulsada por el Gobierno nacional podría generar graves consecuencias sobre la producción azucarera, citrícola y otras actividades claves para la economía tucumana.
El problema del abastecimiento
El conflicto se origina a partir de la reconfiguración del sistema de suministro de gas natural para el norte argentino, en medio de las demoras en la reversión del Gasoducto del Norte.
Con la llegada de las bajas temperaturas, las industrias comenzaron a ser notificadas sobre posibles restricciones en el servicio para garantizar el abastecimiento a sectores prioritarios como hogares, hospitales y servicios esenciales.
La medida fue aplicada a través de la Secretaría de Energía de la Nación y afecta principalmente a empresas con contratos de suministro interrumpible.
Desde este lunes, Naturgy NOA quedó habilitada para aplicar cortes o restricciones en el servicio si las condiciones climáticas provocan un aumento fuerte en la demanda residencial.
“Un punto de no retorno”
La situación generó una fuerte reacción por parte del sector privado tucumano.
En un duro comunicado, la Asociación Citrícola del Noroeste Argentino aseguró que la falta de respuestas concretas sobre el abastecimiento energético coloca a la actividad “en un punto de no retorno”.
La entidad advirtió que una interrupción prolongada del suministro tendría consecuencias inmediatas sobre toda la cadena productiva.
“Sin procesamiento industrial, toda la cadena operativa se interrumpe”, alertaron.
Además, remarcaron que tanto la fruta como la caña poseen ciclos biológicos específicos que no permiten frenar y retomar la producción sin pérdidas severas.
Riesgo para exportaciones y empleo
Los industriales también alertaron sobre el impacto económico y social que podría provocar la falta de gas en plena campaña 2026.
Según Acnoa, la paralización de fábricas y empaques pondría en riesgo más del 50% de las divisas que genera Tucumán mediante exportaciones citrícolas.
“La fruta es perecedera y no espera”, señalaron.
Al mismo tiempo, advirtieron que miles de trabajadores podrían quedarse sin actividad si se detiene la cosecha y el procesamiento industrial.
La vicepresidenta de la UIT, Florencia Andriani, sostuvo que las restricciones podrían extenderse entre 80 y 90 días.
“Son 80 o 90 días de fábricas paradas, que para la economía de Tucumán es malísimo. Es atroz e insostenible”, afirmó.
Reclamos al Gobierno nacional
Desde el sector empresarial cuestionaron además la falta de previsión en la política energética nacional y reclamaron soluciones urgentes.
Andriani consideró que el cambio en el esquema de abastecimiento se implementó sin planificación ni gradualismo.
“Si el Estado se corre y deja de subsidiar el gas, tiene que haber previsibilidad”, sostuvo.
La dirigente también remarcó que muchas empresas del norte argentino no tienen capacidad financiera para salir al mercado internacional a comprar gas a precios elevados, como sí pudieron hacerlo grandes compañías energéticas o mineras.
El respaldo de la Provincia
Las entidades industriales reconocieron además el acompañamiento del Gobierno de Tucumán en las gestiones realizadas ante Nación para intentar garantizar el abastecimiento energético durante la campaña.
Sin embargo, advirtieron que hasta el momento no hubo respuestas concretas que lleven tranquilidad al sector.
Ante este escenario, las empresas comenzaron a revisar planes de contingencia, utilizar combustibles alternativos y ajustar sus operaciones para enfrentar eventuales cortes del servicio.
Mientras tanto, el temor crece en plena temporada productiva y con pronósticos de bajas temperaturas para las próximas semanas.







