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Autos "flex" que funcionarían 100% con etanol como en Brasil: una oportunidad para Tucumán
Economía
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Autos "flex" que funcionarían 100% con etanol como en Brasil: una oportunidad para Tucumán

La iniciativa se asemeja al programa Total Flex de Brasil

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El gobierno de Javier Milei pone en el centro de la discusión el futuro de los biocombustibles en Argentina y avanza con un proyecto que podría modificar profundamente el mercado automotor y energético del país. La iniciativa contempla la posibilidad de habilitar masivamente vehículos con motores “flex fuel”, capaces de funcionar con mezclas elevadas de bioetanol e incluso con etanol puro, tal como ocurre desde hace años en Brasil.

La propuesta forma parte del nuevo proyecto de ley de biocombustibles enviado al Senado y ya comenzó a generar expectativas en provincias productoras como Tucumán, donde la industria azucarera y la producción de bioetanol aparecen como sectores estratégicos para la economía regional.

Actualmente, en Argentina las naftas contienen un corte obligatorio de bioetanol del 12%, mientras que el nuevo esquema impulsado por el oficialismo busca elevar progresivamente esos porcentajes y habilitar un sistema mucho más flexible para la utilización de combustibles renovables.

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Entre los principales cambios que contempla el proyecto aparecen:

  • Elevar el corte obligatorio de biodiésel en el gasoil del 7,5% al 10%.

  • Incrementar el bioetanol en las naftas del 12% actual al 15%.

  • Permitir mezclas superiores según criterios técnicos y económicos.

  • Crear un mercado electrónico para la comercialización de biocombustibles.

  • Autorizar formalmente la circulación de vehículos con tecnología flex fuel.

Además, el texto deja abierta la posibilidad de que el Poder Ejecutivo pueda modificar los porcentajes de mezcla según variables vinculadas al abastecimiento energético, los precios internacionales o las necesidades del mercado interno.

Qué son los motores flex y por qué podrían cambiar el mercado automotor

Los llamados motores “flex fuel” son sistemas preparados para funcionar con diferentes proporciones de combustibles fósiles y biocombustibles. En la práctica, permiten cargar indistintamente nafta, etanol hidratado o cualquier combinación entre ambos.

El conductor puede elegir qué combustible utilizar dependiendo del precio o de la conveniencia económica del momento.

El modelo ya se aplica de manera masiva en Brasil desde comienzos de los años 2000 y transformó completamente el mercado automotor del país vecino. Actualmente, casi todos los vehículos nuevos vendidos en Brasil salen de fábrica con tecnología flex.

Allí, las mezclas de bioetanol en naftas rondan el 27%, y además existen surtidores específicos de etanol puro para vehículos adaptados.

Tucumán podría ser una de las provincias más beneficiadas

El avance del proyecto genera especial atención en Tucumán debido al peso histórico que tiene la producción de bioetanol derivado de la caña de azúcar.

La provincia integra junto a Salta y Jujuy uno de los principales polos sucroalcoholeros del país y desde hace años reclama una ampliación de los porcentajes de mezcla obligatoria para garantizar mayor demanda interna y nuevas inversiones industriales.

En paralelo, Córdoba se consolidó como el principal productor de bioetanol elaborado a partir de maíz, mientras que Santa Fe concentra gran parte de la capacidad instalada de biodiésel.

El nuevo esquema impulsado por la Casa Rosada podría significar un fuerte estímulo para las economías regionales, especialmente en un contexto de caída de actividad y presión sobre los costos productivos.

El espejo de Brasil y el objetivo del Gobierno

Dentro del oficialismo consideran que el modelo brasileño aparece como el principal ejemplo a seguir.

Brasil logró construir una enorme industria vinculada al etanol y se convirtió en uno de los mayores productores mundiales de biocombustibles. El sistema permitió reducir parte de la dependencia petrolera y generar un fuerte entramado industrial y agrícola alrededor de la caña de azúcar.

Ahora, el Gobierno argentino busca avanzar hacia una matriz energética con mayor presencia de energías renovables y menor dependencia de las importaciones de combustibles fósiles.

Además, en medio de las constantes subas en las naftas y el gasoil registradas durante el último año, el oficialismo sostiene que una mayor participación de bioetanol y biodiésel podría ayudar a amortiguar el impacto de la volatilidad internacional del petróleo.

El desafío para las automotrices

Uno de los puntos centrales del debate pasa por la adaptación de la industria automotriz argentina.

Muchas terminales que producen vehículos en Argentina ya fabrican modelos flex en Brasil, por lo que parte del sector considera que la transición tecnológica podría implementarse relativamente rápido.

Sin embargo, todavía persisten dudas vinculadas a las homologaciones técnicas, la infraestructura necesaria, la calidad de los combustibles, la logística de abastecimiento y la disponibilidad de vehículos preparados para funcionar con altas concentraciones de etanol.

También se anticipa una fuerte discusión política y económica en el Congreso entre petroleras, provincias productoras, empresas agroindustriales y terminales automotrices.

Un debate que recién comienza

Aunque el proyecto todavía deberá atravesar el debate legislativo, la señal política ya quedó planteada por el Gobierno nacional: avanzar hacia un sistema energético con mayor presencia de biocombustibles y acercar el mercado automotor argentino al esquema que desde hace décadas domina en Brasil.

Para provincias como Tucumán, el avance de los motores flex y el aumento del consumo de bioetanol podrían convertirse en una oportunidad estratégica para fortalecer la industria azucarera, ampliar inversiones y generar mayor demanda para uno de los sectores productivos más importantes del norte argentino.

Sección:Economía
ANTENA OCHO
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